Cómo encontrarnos como pareja en medio de la maternidad
Qué difícil es encontrar espacios de pareja, de soledad y de autocuidado cuando somos mamás.
Y ustedes pensarán que cuando los hijos crecen eso se vuelve más fácil… y les voy a contar algo: no necesariamente.
No sé si tiene que ver con la forma en la que mi esposo y yo vivimos la maternidad y la paternidad. Capaz somos un poquito “helicóptero” —y pongo helicóptero entre comillas porque ese término puede ser súper duro— pero nos gusta acompañar a nuestro hijo en todo.
Él hace deporte y viaja muchísimo, y nosotros decidimos vivir ese proceso con él. Eso implica viajes de dos, tres horas, otros estados, hoteles, temporadas enteras de torneos todos los fines de semana… una vida de deportista profesional, solo que aquí somos los papás los que pagamos todo.
Y honestamente, no vemos el deporte solamente como una oportunidad para college o para algo profesional.
Lo vemos como una simulación bastante real de la vida.
Porque el deporte enseña disciplina, frustración, trabajo en equipo, amistad, competitividad… pero también te enseña que hay injusticias, árbitros poco imparciales, coaches con preferencias, momentos donde haces todo bien y aun así las cosas no salen como esperabas. Y todo eso forma carácter. Pero claro… en medio de toda esta dinámica, encontrar espacios para nosotros como pareja ha sido un reto enorme. Así que hemos aprendido a buscarlos intencionalmente.
Este fin de semana, por ejemplo, vinimos antes del torneo para disfrutar la playa nosotros también. A veces dejamos a nuestro hijo un ratito con amigos de confianza y nos escapamos a cenar solos. O aprovechamos pequeños espacios: yo me levanté temprano, fui a nadar, hice yoga, me tomé un café sola. Después vimos una película en la habitación mientras él estaba jugando con sus amigos antes de ir al estadio. Nos compramos una botella de vino, vimos el atardecer frente a la piscina y simplemente respiramos. Y sí… cuando los hijos son bebés esto es muchísimo más difícil. Pero esa etapa pasa.
Aunque hoy parezca eterna.Y se los digo siempre: mientras más apego reciben de pequeños, más independientes suelen volverse después. Tres años de teta. Cuatro años de colecho. Y ahorita casi que le tengo que rogar un abrazo de buenas noches.
Sé que para muchas mamás el sueño y los despertares nocturnos son agotadores, y por eso aprovecho de invitarlas al taller “Tu Bebé Sí Duerme”.
Íbamos a hacerlo este viernes, pero coincide con la graduación de mi hijo, así que lo movimos para el lunes.
Y allí vamos a hablar de maneras reales y respetuosas de alargar el sueño de sus bebés según su madurez… para que ustedes también puedan volver a encontrarse un poquito con ustedes mismas y con sus parejas.
Ya saben:
que la maternidad les sea leve PD puedes usar mis fotos en la playa
Érika Urbaez Aguilera
@prolactancia
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