Hablar de la muerte con nuestros hijos (y de la vida también)
El jueves, por primera vez, nos sentamos a conversar con nuestro hijo sobre la muerte.
No es un tema fácil, ni suave. Nos da miedo hablar de que nuestros seres queridos se van —y más aún cuando están lejos, cuando solo los vemos por videollamada de vez en cuando.
La noticia que nos tocó el alma
La abuela de mi hijastra falleció.
Ella no puede viajar a Colombia, donde está su abuelita.
Cuando mi hijo se enteró, comenzó a hacer lo que todos hacemos frente a la muerte: intentar entenderla.
Preguntó si ahora los próximos serían sus abuelos.
No fue una conversación sencilla.
Le explicamos que la abuela de su hermana estaba atravesando un proceso de cáncer. Desde aquí sabíamos que “iba bien”, pero cuando la familia está lejos, muchas veces no tenemos la verdad completa.
A veces nos dicen “está bien” para no preocuparnos.
Y otras veces, simplemente, la vida sorprende.
“La única cosa que se necesita para morir… es estar vivo.”
Duelo en la distancia
Ha sido un fin de semana de mucha consternación, pero también de cercanía.
Mi hijastra perdió a la abuela que la crió gran parte de su infancia.
Y nosotros acompañamos su dolor, sabiendo que también es el nuestro.
Las familias migrantes vivimos duelos distintos.
No acompañamos a nuestros seres queridos en sus enfermedades, ni ellos a nosotros en nuestros días difíciles.
Vivimos verdades incompletas.
Y a veces decimos “estoy bien” solo para no preocupar a quien está lejos.
Hablar de la muerte también es hablar de la vida
Creo que el gran aprendizaje de estos días ha sido ese:
solo hace falta estar vivos para morir, y por eso hay que vivir intensamente.
Desde pequeños, nuestros hijos necesitan escuchar sobre la muerte con naturalidad.
Sin quitarle su peso, pero sin miedo.
Yo le dije a mi hijo:
“Tu hermana va a estar triste, y eso está bien. Recordar, llorar, extrañar… también son formas de amor.”
La vida nos obliga a seguir, pero el duelo merece su tiempo.
Hablar de la muerte con la misma naturalidad con la que hablamos de la vida nos enseña a valorar el presente y a disfrutar lo disfrutable.
Cierre
Este no es un newsletter suave, pero sí necesario.
Un recordatorio para ti, que también eres madre, hija y migrante:
Vive un día a la vez.
No lo romantices todo, pero encuentra esos momentos disfrutables y vívelos intensamente.
Que la maternidad te sea leve.
Erika Urbáez Aguilera
IBCLC, fundadora de @prolactancia y del Movimiento Maternidad Leve
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