La culpa no te soluciona la maternidad
La culpa materna no es el problema (y nadie te lo está diciendo así).
Hay temporadas donde el algoritmo se pone intenso. Y últimamente, el mío decidió servirme un menú completo de culpa materna.
Podcast, reels, posts… uno tras otro. Uno habla de la culpa, entras, y listo: el espiral.
Todas las mamás sintiéndose mal por algo.
Por quedarse en casa. Por trabajar. Por hacer ejercicio. Por querer una hora sola. Por no disfrutar cada segundo. Por necesitar espacio.
Y yo quiero decirte algo, así, sin rodeos:
La culpa materna no es una falla tuya. Es parte del proceso de aprender a ser mamá.
Porque la maternidad es eso: un proceso de aprendizaje constante.
No hay forma —ninguna— de “saber ser mamá” antes de serlo.
Y ni siquiera cuando tienes 2, 3 o 4 hijos.
¿Por qué?
Porque tú no eres la misma mujer en cada etapa de tu vida. Y tu hijo tampoco es el mismo bebé, ni el mismo niño, ni la misma persona.
Cada hijo te encuentra en una versión distinta de ti.
Y cada hijo es una persona completamente diferente.
Por eso, cuando muchas mamás me dicen:
“Yo los he criado igual, ¿cómo es posible que sean tan distintos?”
Siempre respondo lo mismo:
No los has criado igual. Es imposible.
No porque lo hayas hecho mal. Sino porque no eres la misma madre para cada uno.
Y aquí viene otra verdad que incomoda, pero libera:
Cuando alguien dice “yo no tengo un hijo favorito”…
Eso no es algo que te corresponde afirmar a ti.
Esa respuesta solo la pueden dar tus hijos.
Porque cada uno vive a una mamá distinta. No mejor o peor. Distinta.
Si sientas a dos hijos adultos a hablar de su mamá, coincidirán en algunas cosas…
Pero en muchas otras, te describirán como dos mujeres completamente diferentes.
Y eso no es un error.
Eso es la vida real. Y aquí quiero volver a la culpa.
La culpa aparece cuando intentas cumplir con un ideal que no existe.
La “mamá perfecta”. La que todo lo logra, la que nunca se equivoca, la que siempre está disponible, la que disfruta todo, la que nunca necesita espacio.
Esa mamá no existe. Pero el algoritmo sí la vende.
Y tú, cansada, sensible, intentando hacerlo bien… compras la idea sin darte cuenta. Así que hoy quiero dejarte con esto: No necesitas dejar de sentir culpa para ser buena mamá. Necesitas entender de dónde viene.
Y muchas veces, no viene de lo que haces…
Sino de lo que crees que deberías ser. La maternidad no se trata de hacerlo perfecto. Se trata de estar presente, aprender, ajustar… y volver a intentar.
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