Header Logo
Log In
← Back to all posts

Los pequeños milagros

Dec 22, 2025

Este 2025 ha sido arrollador.

La realidad es que muchos hemos estado viviendo situaciones —personales y colectivas— que entristecen, que molestan y que despiertan una rabia profunda. Y no es exageración. Es cansancio acumulado.

Cuando lo personal duele

Desde lo personal, hay algo que me ha afectado mucho emocionalmente este año: la imposibilidad de ver a mis padres.

Después de más de dos años sin verlos, había logrado que vinieran. Tenían sus visas vigentes. Hicimos el proceso. Pagué la cita. Pagué el llenado de la planilla. Todo estaba encaminado. Y de pronto, no se dio.

Me quedé con los pagos hechos, con la incertidumbre y con la sensación de que probablemente no podré reutilizar nada de eso en el futuro. No sé qué medidas se tomarán más adelante, pero emocionalmente fue duro porque yo contaba con que ellos —que ya están mayores— aún tuvieran la energía para hacer ese viaje tan accidentado que es salir desde Venezuela hacia cualquier parte del mundo, con escalas interminables y cansancio acumulado.

Ese dolor personal se mezcla con otro más grande.

El peso de lo colectivo

Ver el sufrimiento de muchos de mis compatriotas venezolanos, personas que no tienen un estatus definido, que han perdido la tranquilidad de poder trabajar en Estados Unidos, que viven en una constante incertidumbre, duele.

Duele seguir viendo a nuestro país regido por una dictadura cruel. Duele sentir que el tiempo pasa y las heridas no cierran.

Y sí, tenemos todo el derecho de quejarnos. De sentirnos tristes. Abrumados. Molestos. De sentarnos un momento y decir: esto no es justo.

Aun así… existen los pequeños milagros

Pero incluso en medio de todo eso, en el día a día, existen los pequeños milagros.

Esas cosas mínimas que dejan una especie de escarcha en el alma. Como esas manchas brillantes que dicen que dejan las vírgenes que hacen milagros. O como rayitos de sol que aparecen sin avisar y te recuerdan que no hay soledad absoluta.

Son ejemplos simples, cotidianos, incluso tontos si los miramos desde afuera. Pero están ahí. Pasan todos los días. Y muchas veces los damos por sentados.

El milagro de una aspiradora (sí, una aspiradora)

Yo no barro. Yo aspiro.

Y no tengo una: tengo tres aspiradoras.

Una pequeña para espacios chiquitos.

Una para piso y alfombras (quien vive en Estados Unidos sabe lo importante que es esto).

Y otra que aspira y mopea al mismo tiempo.

Hace unos meses, la aspiradora de alfombras se dañó. Y no era una aspiradora cualquiera: era de buena calidad, de esas que no son económicas. No es que no pudiera comprar otra, pero entre pagar otras cosas y reorganizar prioridades, no la compré.

Un día, mi esposo y yo salimos juntos a buscar a Iker. Coincidimos, cosa que no siempre pasa. Era miércoles en la noche, día de sacar la basura. Y mi esposo ve una aspiradora Shark al lado del trash del vecino.

—Esa aspiradora está nueva —me dice—. Te lo prometo.

Yo lo miré incrédula:

—¿De verdad vas a recoger esa aspiradora?

—Sí. La reviso. Si no sirve, la botamos.

Fuimos a buscar a Iker. Al regresar, la aspiradora seguía allí. La revisó. No aspiraba.

Diagnóstico inmediato: la tubería estaba tapada.

La desarmó —y era facilísimo desarmarla—. Literalmente estaba llena de pelos de perro. Se notaba que tenían un perro grande. La limpiamos juntos. La armamos.

La aspiradora quedó nueva. Como recién sacada de la caja.

Buscamos el modelo en Target: 500 dólares.

Un pequeño milagro.

(Consejo práctico de paso: antes de botar una aspiradora, desarmen las tuberías).

Otro milagro: un gimnasio inesperado

Iker soñaba con tener un gimnasio en el garage.

Quien hace ejercicio sabe lo que eso cuesta.

Un día, mientras paseaba en bicicleta, un señor lo llama desde su garage abierto. Nosotros tenemos reglas claras: no hablar con desconocidos. Pero Iker responde desde la calle.

—¿Eres deportista?

—Sí, practico béisbol.

—Yo fui Major League.

Aquí en Estados Unidos esto es más común de lo que parece. Jugadores que estuvieron uno o dos años en grandes ligas y hoy son vecinos normales. Nada de divismo.

El señor le dice:

—Quiero regalarte un set completo de pesas, con banco y todo. Pero primero pregúntale a tu papá si acepta.

Iker llega emocionado. Mi esposo dice que sí. Fueron a buscarlo en medio de una tormenta, porque si no, el equipo iba al trash.

Otro pequeño milagro.

Y otro más: una tabla de snowboard

La temporada pasada Iker probó snowboard y quedó fascinado.

Para Navidad pidió equipo.

Nosotros tenemos una regla: cuando empieza una pasión, compramos usado. Si se mantiene, invertimos.

Solo en equipo podían ser casi 2.000 dólares.

Llamé a un amigo cuyo hijo ya no usaba su tabla.

—Véndemela.

Respuesta:

—Se la regalo a Iker de Navidad.

Otro pequeño milagro.

¿Por qué pasan estas cosas?

De regreso a casa, hablando de todo esto, Iker nos preguntó algo que me marcó:

—Mamá, papá… ¿qué hacemos nosotros para que nos pasen tantas cosas buenas?

Y su papá le respondió algo muy simple y muy profundo:

—Tu mamá y yo estamos constantemente dando.

Damos tiempo. Damos ayuda. Damos trabajo sin cobrar. Damos espacios gratuitos. Damos sin llevar cuentas mentales.

Y muchas veces, sin buscarlo, eso vuelve.

La vida es dar y recibir

Al final, lo que nos queda como aprendizaje es algo muy simple y muy profundo: la vida es dar y recibir, siempre.

Esta es una frase que le repito a mi hijo desde que tiene seis años. Y no solo se la digo hacia afuera, también la vivo hacia adentro, incluso en nuestra relación.

La maternidad también es un intercambio

Mi relación contigo, hijo, también es dar y recibir.

Yo te doy todo lo que necesitas para vivir: amor, cuidados, presencia, acompañamiento… y sí, también algunos lujos cuando están a nuestro alcance.

Y tú, a cambio, me das respeto.

Haces lo mejor que puedes por ti.

Colaboras en la casa.

Eres una persona empática y considerada con los demás —o al menos eso es lo que espero y lo que acompaño a construir.

No espero que me “pagues” nada de lo que te doy.

Eso no funciona así.

Como madre, es mi deber darte las bases materiales y emocionales de tu vida. Pero sí espero reciprocidad en el trato, en la convivencia y en las responsabilidades compartidas del hogar. Porque dar no es anularse, y recibir no es aprovecharse.

El dar no siempre es inmediato

Una de las cosas más difíciles de aprender es que el resultado de dar no suele ser inmediato.

No se ve al día siguiente.

No se siente en el momento exacto.

No siempre llega como lo imaginamos.

Pero cuando pasan los meses, cuando hacemos ese “recap” silencioso de la vida, muchas veces nos damos cuenta de algo hermoso: la vida nos ha devuelto cosas maravillosas.

Nos ha sostenido.

Nos ha atendido justo donde lo necesitábamos.

No necesariamente donde queríamos, ni con la inmediatez que deseábamos, pero sí en el momento justo.

Y eso, cuando lo ves con perspectiva, siempre es profundamente satisfactorio.

Atreverse a vivir desde el dar y el recibir

Por eso, mi invitación es simple y honesta:

  • Atrévete a vivir desde el dar y el recibir.
  • Atrévete a soltar la contabilidad emocional.
  • Atrévete a agradecer los pequeños milagros cotidianos.

 

Porque cuando aprendemos a reconocerlos —cuando dejamos de correr y empezamos a mirar— contribuimos a algo mucho más grande que una buena racha o un golpe de suerte.

Contribuimos a elevar nuestra forma de maternar.

A hacer la maternidad más consciente.

Más humana.

Más leve.

Érika Urbaez Aguilera
@prolactancia



 

Respuestas

Únete a la conversación
t("newsletters.loading")
Cargando...
La seguridad no es negociable
Volví, despues de varias semanas sin pasar por este espacio, volví y tarde, pero paren bolas porque los que les vengo a contar en esta carta todas las madres y los padres lo necesitamos tener claro. En crianza respetuosa hablamos muchísimo de permitir que los niños tengan libertad de movimiento, de exploración, de tomar decisiones y, cuando corresponde, de aprender de sus propias experiencias....
Ojalá tuviera mejores noticias
Cada año, cuando llega la Semana Mundial de la Lactancia Materna, me hago la misma pregunta: ”¿hay algo que celebrar?”. Porque después de 14 años acompañando a miles de familias como consultora de lactancia, desearía poder decir que todo ha mejorado. Que hoy las madres reciben el apoyo que necesitan. Que amamantar es más fácil porque la sociedad entendió su importancia. Pero no es así. Los prob...
Elegir es prescindir (y quizás esa sea la lección más importante de la maternidad)
Tenía 28 años cuando escuché una frase que se quedó conmigo para siempre. Estaba en una clase de Comercio Exterior y el profesor, hablando sobre negociación y diplomacia, dijo: “Elegir es prescindir.” En ese momento no entendí el alcance de esa idea. Años después, siendo madre, entendí que probablemente esa frase explica mejor la maternidad que muchos libros. Imagina una heladería con cincuen...

Contacto #TeamLeve

Suscríbete gratuitamente a mi newsletter y recibe reflexiones, ofertas, tips de crianza y lactancia, además de ser la primera en enterarte de todo lo nuevo
Footer Logo
© 2026 Kajabi
Programas Mis Programas
Powered by Kajabi

Join Our Free Trial

Get started today before this once in a lifetime opportunity expires.