No era la teta… era la soledad
Spoiler alert: si aún no has visto la serie Envidiosa, este correo tiene spoiler, un pedacito de la historia que me removió como profesional y como mamá.
Carolina, la hermana de Vicky, es ese tipo de personaje que se queda contigo más allá de los créditos.
Durante las primeras temporadas, la veíamos como una mujer hippie, conectada, con una relación amorosa sencilla, sin lujos pero con alegría. Cuando queda embarazada, sin dinero y viviendo en casa de su madre, la maternidad no estaba en sus planes… pero decide continuar en acuerdo con su pareja
Pero lo que viene después es el reflejo más crudo de la maternidad en soledad emocional.
Su pareja, ahora convertido en empresario exitoso, deja de estar presente. Ella, rodeada de comodidades, niñeras y ayuda doméstica, se hunde en un vacío silencioso.
El dinero resolvía todo —menos lo esencial.
Y ahí está la escena que me tocó profundamente:
Carolina dice que “está cansada de dar teta.”
Y su amiga, con buena intención, le dice que se “libere”, que dé fórmula, que no pasa nada.
Pero no era la teta.
Era la tristeza.
Era la depresión posparto.
Era la falta de una red emocional que la sostuviera.
Porque la lactancia no agota por sí sola.
Agota cuando no hay descanso, apoyo, ni presencia emocional.
Cuando el cuerpo da, pero el alma se siente sola.
Cuando el bebé sí tiene brazos… pero mamá no tiene hombros donde llorar.
A lo largo de la serie, Carolina muestra lo que tantas madres viven:
Una maternidad deseada que se vuelve pesada.
Un cuerpo que produce leche, pero un corazón que pide ayuda.
Y sí, lo vi venir desde la primera escena.
Porque lo veo todos los días en consulta.
Mujeres que piensan que su problema es la lactancia… cuando en realidad lo que está doliendo es la soledad.
Por eso siempre lo repito:
La lactancia no se sostiene solo con técnica.
Se sostiene con acompañamiento.
Con red.
Con escucha.
Si este tema te resonó, si te sentiste un poco como Carolina alguna vez, recuerda que no tienes que atravesar la maternidad sola.
Tu cansancio no es debilidad. Tu llanto no es ingratitud. Tu cuerpo pide compañía.
Estoy aquí para acompañarte, desde la ciencia, pero también desde la empatía.
Reserva tu consulta o responde este correo si necesitas hablar de lo que hay detrás de tu lactancia.
Con cariño,
Erika Urbáez Aguilera, IBCLC
Consultora internacional de lactancia y especialista en salud perinatal
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