Qué vamos a hacer hoy?
Por primera vez en mucho tiempo, tuvimos un fin de semana libre. No porque lo planificamos… sino porque una tormenta canceló todos los juegos de béisbol de mi hijo. Y con eso, también se cayó toda nuestra estructura.
Desde el viernes, mi hijo preguntaba: “¿qué vamos a hacer este fin de semana?”
Y mi respuesta fue honesta: “no lo sé”.
Ahí me di cuenta de algo incómodo… no sabemos no hacer nada.
Estamos tan acostumbrados a correr, a llenar agendas, a tener siempre un plan, que el vacío nos incomoda. El silencio se siente raro. El descanso parece improductivo.
Fuimos a casa de amigos, sí. Jugó, compartió. Pero cada vez que volvíamos a casa, la pregunta era la misma: “¿y ahora qué vamos a hacer?”
Hasta que el domingo dijo algo que me dejó pensando: “hemos tenido un fin de semana improductivo”.
Y ahí sentí el peso.
Porque entendí que, sin querer, le estamos enseñando que descansar es perder el tiempo.
Y no.
El descanso también es salud mental.
El ocio también es necesario.
El no hacer nada… también construye.
Sobre todo en niños que están creciendo en un mundo que les exige constantemente hacer, rendir, destacar.
Así que esto también es un recordatorio para mí… y quizás para ti: tenemos que enseñarles que parar no es fallar.
Que quedarse en casa no es perder.
Que aburrirse también es parte del desarrollo.
Porque si no lo hacemos ahora, van a crecer sintiendo culpa por descansar.
Y eso también se aprende en casa.
Que la maternidad te sea leve.
Érika Urbaez Aguilera
@prolactancia
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