Regresar a Venezuela...
Mi algoritmo llegó a ese lugar donde la gente regresa a Venezuela buscando su paz. No los culpo, añoro mi país como nadie.
Mis padres viven allá y veo como le echan el triple de ganas a la vida para no tener que depender de mi, mis sobrinos estudian en la universidad con la esperanza de un futuro mejor. No se detienen, tampoco entran en detalles cuando hablan de la situación de Venezuela. Se limitan a decir bien, echándole piernas, ahí vamos, con salud que es lo importante.
Entiendo claramente el significado del silencio. Esto y dos amigos que actualmente están-no sé ni cómo llamarlos-presos, secuestrados, privados de libertad, uno por ser activista político y de derechos humanos; otro por pedir un cambio en la política a través de un post de Instagram. Me queda claro mi paz aún no está allá.
Entiendo que para “La Paz” depende de callar la injusticia con tal de proteger a los míos, no revivir las bombas lacrimógenas de la guardia o una arbitrariedad de gente con uniforme de cuerpo de seguridad.
Tengo miedo, después de los dos amigos secuestrados , tengo miedo de volver.
Mi hijo hoy no tiene patria y yo tampoco. No me preocupa por mi, me ocupa la construcción de su arraigo en identidad.
Cuando veo que alguien está feliz en Venezuela
me alegro y a la vez me pregunto : qué fue lo que hice mal.
Nada lo sé, son solo segundos de drama, para luego recordar que al menos para mí, volver no es una opción segura en este momento. Quizás para ti tampoco y como siempre quería hacerte saber que no estás sola.
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